Praga se
fundó en el siglo IX, a orillas del río Moldava, cuyo cauce atraviesa el centro
de la ciudad. Es la capital de la República Checa y cuenta con un millón
doscientos mil habitantes. Le dicen, como el título ilustra, la ciudad de las
cien torres, pero eso era hace unos cuantos siglos, porque ahora cuenta con
aproximadamente quinientas. Ha llovido algo.
A Praga también se la llama la ciudad dorada,
porque según cuentan (hay alguna que otra versión pero esta es la más popular)
en la época del emperador Carlos IV, las torres del castillo de Praga eran
doradas. A saber…
Está situada en el mismo centro de Europa, así
que si sus habitantes se pirran por las costas del mar Báltico, lo tienen a 600
Km. Si prefieren el mar del Norte, lo tienen un poco más lejos, a 700 Km. O si
se decantan por “pasar el día” en las playas del Adriático, está a la misma
distancia, 700 Km.
Praga forma parte del patrimonio de la Humanidad
desde 1992, gracias a su maravilloso casco histórico. Fue Ciudad Europea de la
Cultura en el año 2000, formando parte de esa pequeña lista de ciudades que
gozan de ese título, gracias a sus muchos museos y galerías con colecciones
únicas e importantes salas de conciertos donde actúan artistas de renombre
mundial.
Los checos presumen de haber sido los inventores
de la cerveza, pero será en Europa, porque lo que se dice inventor, no tiene.
Según algunos antropólogos, hace cien mil años que el hombre primitivo
elaboraba una bebida a base de raíces, cereales y frutos silvestres que
masticaba para fermentar y el líquido resultante lo consumían para relajarse.
Señor de bronce. El arte está en todos sitios
Busquen la única farola cubista del mundo. Está
en Praga. Tampoco se pierdan un espectáculo de Teatro Negro. Montajes muy
ilustrativos, con un humor muy tierno e ingenioso.
Casa de Kafka
No se les ocurra discutirles, allí la policía no
va a ir en su ayuda y por mucho inglés que sepan ustedes, se lo guardan para
pedir en los restaurantes porque no les va a servir de nada en ese momento, ah, recuerden también no levantar la mano para llamar al camarero. Se ofenden.
Ustedes entren al local que deseen y se sientan tranquilamente. El camarero/a
les ha visto, no se preocupen, que ya irá a tomarles nota.
Por cierto, Mozart terminó su partitura de Don
Giovanni en Praga.
Buen viaje.
Ana
Serrano.
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