domingo, 1 de septiembre de 2013

Praga, la ciudad de las cien torres

Praga se fundó en el siglo IX, a orillas del río Moldava, cuyo cauce atraviesa el centro de la ciudad. Es la capital de la República Checa y cuenta con un millón doscientos mil habitantes. Le dicen, como el título ilustra, la ciudad de las cien torres, pero eso era hace unos cuantos siglos, porque ahora cuenta con aproximadamente quinientas. Ha llovido algo.  

    A Praga también se la llama la ciudad dorada, porque según cuentan (hay alguna que otra versión pero esta es la más popular) en la época del emperador Carlos IV, las torres del castillo de Praga eran doradas. A saber…

    Está situada en el mismo centro de Europa, así que si sus habitantes se pirran por las costas del mar Báltico, lo tienen a 600 Km. Si prefieren el mar del Norte, lo tienen un poco más lejos, a 700 Km. O si se decantan por “pasar el día” en las playas del Adriático, está a la misma distancia, 700 Km.

                                
                  
    Praga forma parte del patrimonio de la Humanidad desde 1992, gracias a su maravilloso casco histórico. Fue Ciudad Europea de la Cultura en el año 2000, formando parte de esa pequeña lista de ciudades que gozan de ese título, gracias a sus muchos museos y galerías con colecciones únicas e importantes salas de conciertos donde actúan artistas de renombre mundial.

    Los checos presumen de haber sido los inventores de la cerveza, pero será en Europa, porque lo que se dice inventor, no tiene. Según algunos antropólogos, hace cien mil años que el hombre primitivo elaboraba una bebida a base de raíces, cereales y frutos silvestres que masticaba para fermentar y el líquido resultante lo consumían para relajarse.


                                               Señor de bronce. El arte está en todos sitios
   

    Busquen la única farola cubista del mundo. Está en Praga. Tampoco se pierdan un espectáculo de Teatro Negro. Montajes muy ilustrativos, con un humor muy tierno e ingenioso.



    Tengan cuidado en el metro. Si van a utilizarlo, no se pasen de estación, porque los inspectores huelen a los turistas de lejos (hay unos oficiales y otros no) sobre todo hacen las inspecciones de billetes a primeros de mes  y puede que se lleven un susto cuando les requisen la documentación y no se la devuelvan hasta que no paguen la multa en efectivo.

                                                  
                                                                Casa de Kafka
         
    No se les ocurra discutirles, allí la policía no va a ir en su ayuda y por mucho inglés que sepan ustedes, se lo guardan para pedir en los restaurantes porque no les va a servir de nada en ese momento, ah, recuerden también no levantar la mano para llamar al camarero. Se ofenden. Ustedes entren al local que deseen y se sientan tranquilamente. El camarero/a les ha visto, no se preocupen, que ya irá a tomarles nota.

Por cierto, Mozart terminó su partitura de Don Giovanni en Praga.

Buen viaje.


Ana Serrano.

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