miércoles, 6 de febrero de 2013

Dusseldorf Fotos: Ana Serrano


Dusseldorf así a secas, no llama mucho la atención al turismo. Tampoco hace falta que la llame tanto como Roma, donde en ningún día del año, ni de noche ni de día, se puede hacer usted una foto a solas en la “Fontana di Trevi” (a no ser que  ruede una película) y vaya cuando vaya, coinciden canonizaciones, congresos, ferias de moda en sotanas y trajes de monja, etc. Siempre hay algún acontecimiento. 

    A los alemanes, como a otros tantos europeos, les gusta mucho nuestro país y eso es una ventaja para nosotros, porque así,  las líneas aéreas alemanas nos facilitan a su vez,  un sinfín de destinos directos para visitar allí.

    En fin de semana hay gente a la que le agobia hacer la maleta y no sabe qué llevarse para no salir en las fotos con la misma ropa (que las conozco) así que es impensable decirles que se vengan de viernes a domingo a cualquier lugar de Europa: “Es que no se puede ver nada y te pasas el tiempo en el trayecto”-te dicen-.

    Después de eliminar al personal que se agobia, tenemos la modalidad “No sé, ya veremos”.  Ya veremos, pero si te lo estoy diciendo con dos meses de antelación, ¿Qué tienes que hacer ese fin de semana dentro de dos meses? “No sé, igual me sale algo”  ¿Tienes boda?  “No, pero no sé, dímelo más adelante” Más adelante no, porque mañana voy a reservar con tiempo para encontrar buen horario y buen precio. “Bueno, (Aquí viene la expresión que quiere decir NO)  ya si eso, te digo algo”  Vaya tranquilamente a la agencia a ver vuelos y hotel, porque no se van a ir con usted. 

    La maleta para un fin de semana, no tendría que pasar del tamaño de la funda de un ordenador portátil, no hay que llenarla de todo por si las moscas, porque son precisamente las moscas de los controles de embarque las que le van a incordiar todo lo que puedan. Cada vez se ponen peor, pero depende del  sitio y del día que tengan. Cuando digo sitio, me refiero sólo a Barajas. Hay más lío y más mala leche allí que en cualquier otro aeropuerto de Europa. 

A lo que íbamos, e íbamos a Dusseldorf…  



    Hay casi trescientos bares y restaurantes, por eso se llama “la barra más larga del mundo” y muchos de ellos suelen tener mesas altas en la calle. Bastante altas, a mí se me quedan a la altura del mentón, pero claro, huelga decir que están perfectas para ellos. No hay taburetes… ¿Motivo?  Posiblemente sean dos: uno, que de pié controlan mejor la cantidad a tomar y en cuanto se tambalean, paran. (sentados no sería lo mismo) dos, que se cansen antes y se vayan dando paso a más clientela. 


                                             
    Observen esta torre. No se puede catalogar de "estilo salomónico" completo precisamente. Al principio va bien, pero podemos imaginar que pararon para almorzar y cuando reanudaron el trabajo en el andamio, hicieron notar la firma de la cerveza alemana (la autóctona de Dusseldorf se llama “Altbier”). 





A lo largo y ancho de Dusseldorf  puede encontrarse esculturas de todo tipo. Ésta tiene un aire moderno a la par que "semanasantero" (¿La Virgen y el niño?...)






Ésta podríamos titularla “Opulencia y pobreza”, o “mira lo que pasa por cervecear” o “chulería” a secas, puede que el artista quisiera hacerlos a los dos de la misma complexión, pero no le quedaba más material y lo disimuló así.  







Todo está limpio, pulcro. (Lo blanco que se ve en el suelo no son chicles, ojo, son pétalos de las flores de unos árboles que había por allí). La zona del casco antiguo esta adoquinada.  (Como la mayoría de las ciudades europeas) Adoquines como Dios manda,  distribuidos de manera uniforme, con su buen relieve para que aterrice mejor en caso de taconear.  

    

    La Konigsallee,  es la calle comercial de Dusseldorf, algunas joyerías, como la de Cartier, tiene dos personas vigilando el establecimiento. Una dentro, junto a la puerta y la otra frente a la joyería, con pinganillo, ambos de traje negro, muy elegantes ellos, que no paran de mirar a todos lados y si piensa quedarse un rato mirando el escaparate, es el vigilante del interior del establecimiento el que se coloca al otro lado, frente a usted,  a ver con qué artículo se le dilata la pupila más. Da lo mismo; con una mochililla a la espalda, unos vaqueros, una camiseta de Mazinger-Z y unas zapatillas de deporte no le van a abrir la puerta para que entre. 

mbran a hacer en un país que hay pegado a Portugal.

    El camarero se acerca y por muy mal que pida una “pilsen”, se la ponen. Por supuesto, hay infinidad de clases para degustar, pero como ya han visto la fluidez que tengo con el idioma, ni me preguntan de qué clase la quiero, que ya me ha costado pedirla.  A no ser que la carta de cervezas incluya la foto de la botella… (y tampoco). Por cierto,  las máquinas de tabaco no tienen mando a distancia. Para desbloquearla    Percibe la hospitalidad de la gente (lo de Cartier, es un caso aislado). Son amables, no se necesita esa simpatía cargante. La amabilidad y la educación bastan para hacer agradable la estancia en cualquier sitio. 

    A la hora de entenderse, no hay problema, ellos hacen todo lo posible, da igual el escaso inglés que una tenga. Por cierto, nos entendemos mejor en sitios de habla no inglesa, ¿Nos da menos vergüenza hablarlo? ¿Nos da miedo que nos critiquen el escaso vocabulario y el acento, o es sólo timidez? Da igual, no le hacen sentir incómodo ni cuando entra a un pub con aspecto de local para reuniones de la mafia. El camarero y los dos clientes con el vaso de tubo agarrado, miran hacia la puerta cuando se abre, por instinto, simplemente. Ven entrar dos bultos (mi amiga y yo) y siguen a lo suyo, no le repasan de arriba abajo, como acostus, el dueño del bar (o similar) tiene que ir hasta ella y pasar una tarjeta por un aparatillo para desbloquearla y de paso ve si es usted menor de edad.





He aquí un puesto ambulante de material quirúrgico. Ya me hubiera gustado inmortalizar el muestrario más cerca, pero posiblemente le creara una sensación de desagrado al responsable de la venta y le indujera a dejarme la cara dispuesta para usar de urgencia algunos de los artilugios en venta.  





Otra de las esculturas que podemos encontrar en Dusseldorf. Puede ser un padre explicando a su hijo el difícil oficio de la fragua, puede que el mismo padre quiera soltarle un guantazo por cogerle la espada, puede que la espada sea de madera y el crío andaba jugando en la calle y el padre le recrimine porque no esté ayudándole en el taller. El niño no está asustado, está un poco expectante, así que es posible que el padre le esté contando una historia y punto.   





Estos curiosos edificios no son parte de un decorado futurista; están situados en el barrio moderno de Dusseldorf. Se pueden ver en un  paseo en barco por el Rin. Son del arquitecto canadiense Frank Gehry. ¿No resulta familiar su estilo? Diseñó el Guggenheim en Bilbao y también las Bodegas del Marqués de Riscal, que por cierto,  al principio no quería hacerlas, porque no tenía ganas de viajar tanto para un proyecto tan pequeño. Pero le sacaron un vino cosechado en el año que nació y después de  numerosas degustaciones, aceptó encantado. Qué cosas.





Una recreación de los elementos básicos del monte Calvario. Se ve a la legua quién es el preso bueno, que se arrepiente y cree en las palabras de Jesús y quién es el que pasa de todo. Por si el espectador tuviera dudas, observen la pose en la cruz de ambos presos. Hasta el paso del tiempo se ha portado mejor con el bueno, que está más blanco que nadie.


    No hay cosas típicas que comprar, no hay lugares específicamente recomendados para comer o cenar (siempre le dirán aquello de: “Tiiiia, estuvimos en este sitio y nos encantó, tenéis que ir que es chulísimo”). Vayan donde les dé la gana, paseen  y disfruten del buen humor que tienen en todo momento y entren donde les apetezca, porque en todos sitios les atenderán perfectamente. Una de las oficinas de turismo está  en el casco antiguo. No hablan castellano, pero el que se acuerde del francés de E.G.B que lo use, que lo hablan muy bien.






Un último dato. El aeropuerto de Dusseldorf dispone de servicio de dentista. Está de camino a las ”departures”, por si los turistas alemanes que van a embarcar hacia nuestro país, tuvieran que reajustarse las dentaduras postizas y prepararlas para el jamón serrano.

Buen viaje.


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