lunes, 25 de febrero de 2013

Submarino U-434 (Hamburgo) Fotos: Ana Serrano



El submarino U-434 salió de los astilleros rusos en 1976. Se construyó en sólo ocho meses. Estuvo asignado a la Flota del Mar del Norte Soviética, en la que prestó servicio hasta abril de 2002; a partir de ese año, quedó expuesto al público. Este submarino, es uno de los submarinos no nucleares más grandes del mundo y fue usado principalmente en labores de espionaje.




    El submarino estaba equipado con un sistema de ventilación diseñado para hacer que las condiciones ambientales fuesen lo mas soportables posible y a pesar de esto, la temperatura durante las inmersiones a menudo superaba los 40º  y 60 º en la sala de máquinas. El tiempo máximo de inmersión era aproximadamente de unos 4 días. Después, debían subir  para reponer el suministro de aire.

   Hubo dos grandes  incendios a bordo, en la proa y la popa respectivamente, pero pudieron ser controlados gracias al equipo individual de extinción de incendios de cada compartimento.  Cuenta con un dispositivo de aire, para casos de emergencia, que  contiene un suministro de 20 minutos para cada miembro de la tripulación. El U-434 tiene dos entradas/salidas que podían utilizarse también como escotillas de rescate de emergencia.



       Se puede ver claramente la ondulación de las puertas debido a la presión.

  
    Teóricamente era imposible vivir dentro del submarino por debajo de 80 metros, eso significaba que toda la tripulación estaría condenada a morir en caso de que el submarino navegara sobrepasando esa cifra.  Aunque la muerte también podía sobrevenir por otras causas, por ejemplo, se demostró que el gas clorhídrico provocado por la reacción química del contenido de las baterías, también podría llegar a ser mortal.




   ¿Cómo era la vida en este submarino? Imaginemos meter a 84 personas, que eran los miembros que componían esta tripulación,  en un habitáculo de 90 metros de largo, por 9 de ancho (medidas del U-434). Y como pueden comprobar por las fotos, la inmensa mayoría del espacio está ocupado por cientos de tuberías y válvulas, amén de los torpedos y los víveres, nos queda un espacio escaso en el que apenas podían revolverse. Las comidas debían hacerse de forma rápida por dos cosas, para sustituir a los compañeros de guardia y que éstos se la tomaran aún caliente.

   A la hora de dormir, había una litera por cada tres miembros de la tripulación, por lo que eran ocupadas continuamente, a esto se le llama dormir en “cama caliente” y sólo los oficiales estaban exentos (privilegios obvios). 




   Las misiones duraban poco tiempo por la falta de víveres, pero después aparecieron los buques de suministro de combustible y alimentos, para poder prolongarlas. Al principio, había voluntarios, pero las duras condiciones de navegación hicieron poco a poco que tuvieran que destinar a miembros de la marina a estos viajes de forma obligatoria (en mi pueblo a las aspirantes a reinas de las fiestas también las sacaban a la fuerza...).   




   Por unos diez euros, pueden estar desde que abran hasta que cierren escudriñando todos los rincones del U-434. No hay límite de tiempo para ver esta maravilla. 


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